Tras la masiva campaña de rechazo impulsada por figuras como Lali Espósito, Tini, Emilia Mernes, Fitor Paez y Dolores Fonzi, el oficialismo retiró del Senado el proyecto que flexibilizaba la venta de tierras a extranjeros. El impacto de la calle y las redes en la toma de decisiones.
Lo que se perfilaba como una votación clave en el Senado terminó en una retirada táctica. El Gobierno de Javier Milei decidió dar marcha atrás con el polémico proyecto de reforma de la Ley de Tierras, una iniciativa que buscaba elevar al 25% el límite para la adquisición de territorios rurales por parte de capitales extranjeros. La pregunta que hoy resuena en los pasillos del Congreso es inevitable: ¿fue la presión popular la que torció el rumbo?
Durante los días previos a la sesión, la escena artística y cultural argentina se articuló de manera inédita para frenar la normativa. A través de redes sociales, figuras de enorme peso popular lograron traducir un debate legislativo técnico en una causa de defensa nacional. Lali Espósito convocó a «defender nuestra tierra, el agua, nuestros recursos estratégicos», mientras que Fito Páez, desde la Patagonia, sentenció que «no le vamos a dejar que la vendan a nadie porque es nuestra».
El mensaje unificado caló hondo en la vida pública. Artistas de distintas generaciones y géneros, desde Juana Molina hasta Emilia Mernes y Ca7riel, pidieron dejar de lado las diferencias partidarias para frenar lo que Dolores Fonzi definió como «una embestida». Esta estrategia de comunicación logró sacar el tema de la burbuja política y lo instaló en los teléfonos y las conversaciones de millones de personas, generando un clima de efervescencia de cara a la movilización pautada para el jueves 6 de agosto.
Frente a la inminencia de una plaza del Congreso desbordada y el costo político de avanzar con una medida que había unificado a sectores tan diversos en su contra, el oficialismo optó por retirar el dictamen.
La caída de la reforma no solo significa la vigencia de los límites establecidos en 2011, sino que deja una fuerte lectura sobre la configuración democrática actual: cuando las voces públicas logran articular un reclamo y la calle responde, el margen de maniobra del poder de turno se achica drásticamente.