El Gobierno pisa el acelerador para eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y las conversaciones en el Congreso ya están en marcha. Diego Santilli, actual jefe de Gabinete, lidera las negociaciones con las provincias, pero el trámite legislativo choca de frente con un obstáculo: la desconfianza de los gobernadores hacia los libertarios.
Un pacto de conveniencia mutua
La propuesta sobre la mesa tiene dos caras claras:
- Lo que da el Gobierno: Le despeja a los mandatarios provinciales el camino a sus propias reelecciones y les habilita listas colectoras para sus candidatos al Congreso en octubre, comprometiéndose a no armar listas de La Libertad Avanza que compitan en sus territorios.
- Lo que dan los gobernadores: Aportan los votos de sus legisladores aliados para sancionar la eliminación de las PASO a nivel nacional.
«Fírmame acá»: la desconfianza provincial
El problema es que los mandatarios del interior exigen un «aval firmado» sobre los contenidos del acuerdo. Temen que, una vez derogadas las primarias, figuras clave del oficialismo (como Karina Milei o «Lule» Menem) terminen armando boletas violetas en sus provincias y compitan igual.
Santilli los apura con una advertencia filosa: si deciden no acordar e ir a una PASO general, el Gobierno jugará fuerte con la figura de Milei. «Les ganamos 80 a 4 y ustedes se quedan sin nada en el Congreso», le llegó a decir a un senador radical.
El reloj y las internas
El Gobierno quiere tener la reforma sancionada en 20 días, contando con el visto bueno de la Cámara Electoral, que recomendó hacer los cambios normativos rápido para no alterar las reglas en pleno año electoral. Los gobernadores, en cambio, prefieren patear el debate para febrero del año que viene.
Mientras tanto, los actores secundarios mueven sus fichas: Patricia Bullrich quiere mantener las primarias para tener margen de competir por la candidatura de la centroderecha, y los rumores en los pasillos del Senado indican que, del lado del peronismo, Sergio Massa y Cristina Kirchner verían con buenos ojos la eliminación de las PASO, aunque eviten admitirlo en público.




