Lo que alguna vez fue el epicentro del brillo porteño, hoy muestra su cara más triste. Quienes caminan por la Avenida de Mayo, en las cuatro cuadras que conectan la 9 de Julio con Luis Sáenz Peña, se encuentran con un paisaje desolador: inmuebles históricos tapiados, basura acumulada y negocios emblemáticos cerrados.
El histórico Hotel Castelar, cerrado desde la pandemia en 2020, y la cafetería La Victoria son solo algunos de los símbolos de esta caída. Según un relevamiento de la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo, cerca del 50% de los locales en ese tramo de 400 metros está vacío. El bajo consumo y la zona atravesada por las constantes marchas formaron un combo letal para los comerciantes.
¿Hay un plan para salvarla? Frente a la crisis, surgieron dos iniciativas desde la sociedad civil:
- El proyecto cultural: La Asociación Amigos de la Avenida de Mayo le presentó al gobierno porteño la propuesta «La Avenida de Mayo se vive», que busca cortar el tránsito los fines de semana y montar espectáculos en la calle, similar a lo que ocurre en la Avenida Corrientes.
- La junta de firmas: Máximo Chinen, un estudiante de arquitectura de 23 años de la UBA, armó una petición en Change.org para impulsar una restauración integral de las fachadas y crear un «paseo turístico y comercial».
Por su parte, desde el Gobierno de la Ciudad aclararon que, por el momento, los esfuerzos oficiales están puestos en la restauración de dos edificios más cercanos a la Casa Rosada: el Palacio Municipal y la Casa de la Cultura. Mientras tanto, la zona alta de la avenida sigue esperando su turno para volver a brillar.




