La paz entre La Libertad Avanza y el PRO parece haber durado un suspiro, y las esquirlas de la interna golpearon de lleno a Luis «Toto» Caputo. El ministro de Economía no ocultó su fastidio con Karina Milei, a quien acusa de haberlo utilizado para dinamitar el acuerdo que él mismo había tejido con Mauricio Macri días atrás.
«Si quieren usarme que sea para acordar, no para romper», lanzó Caputo, visiblemente molesto, tras regresar de una sorpresiva actividad en la Ciudad de Buenos Aires. El evento en cuestión fue la inauguración de una sucursal de la heladería Lucciano’s, a la que el ministro asistió junto a Pilar Ramírez, la principal espada política de Karina Milei en territorio porteño.
La diagonal que no fue Caputo tiene un objetivo claro: mostrarle a los mercados que el Gobierno tiene gobernabilidad. Para ello, se había involucrado en la arena política como nunca antes, intercediendo para que la Secretaria General de la Presidencia se comunicara con Mauricio Macri. El plan era conformar una mesa de diálogo quincenal integrada por los Menem, Diego Santilli, Fernando de Andreis y Cristian Ritondo.
Sin embargo, la estrategia de Caputo chocó de frente con los intereses del clan Menem, quienes prefieren postergar cualquier alianza electoral para el próximo año. Así, la mesa conjunta no llegó ni a su segunda reunión.
La «trampa» del helado y la respuesta del PRO La foto de Caputo comiendo una paleta helada junto a Ramírez fue leída en el entorno del PRO como una mojada de oreja en el distrito que gobierna Jorge Macri. El ministro tardó poco en darse cuenta de que la actividad tenía la estética de una campaña contra sus propios aliados. Para confirmar las sospechas, horas más tarde, Pilar Ramírez declaró que falta «muchísimo» para un acuerdo con el partido amarillo.
En Uspallata, la sede del gobierno porteño, minimizaron la jugada y desestimaron la influencia electoral de Caputo. «La economía estará medianamente ordenada pero la gente está para el orto», disparó un funcionario histórico del PRO. Mientras tanto, en la Ciudad aseguran que Jorge Macri respira tranquilo: sus últimas encuestas marcan una recuperación en su imagen, con un diferencial positivo de 13 puntos.




