Tras varias semanas de tensión contenida, el dólar oficial mayorista cruzó ayer lunes la barrera simbólica de los $1.500. El tipo de cambio cerró la jornada en $1.510, lo que representó un incremento de $11 (+0,7%), marcando su mayor ascenso diario en los últimos tres meses. En sintonía, las cotizaciones financieras también reaccionaron al alza, con el Contado con Liquidación (CCL) alcanzando los $1.600.
Lejos de encender alarmas de pánico en la city, los especialistas interpretan este movimiento como un reacomodamiento esperado. Pablo Repetto, de Aurum Valores, calificó la suba como «una corrección relativamente normal». El atraso acumulado frente a una inflación que superó el 25% desde fines de octubre hacía insostenible mantener el mismo valor nominal sin afectar severamente la competitividad del país en dólares.
La encrucijada del Gobierno
El quiebre de los $1.500 expone el principal dilema de la actual política económica: ¿mantener el dólar planchado para seguir anclando la inflación, o reducir las tasas de interés para darle un respiro a la actividad productiva? Para economistas como Federico Glustein, el Gobierno parece estar inclinándose progresivamente hacia la segunda opción, priorizando el nivel de actividad ante un escenario de tasas reales negativas y falta de liquidez.
Por su parte, Gabriel Caamaño, director de Outlier, señala que al flexibilizarse este «techo ad hoc» impuesto por el Banco Central, es esperable que se afloje la presión sobre las tasas en pesos.
Lo que viene: intervenciones y vencimientos
A pesar del salto, la participación oficial sigue marcando el pulso. El BCRA venía sosteniendo la barrera de los $1.500 mediante fuertes intervenciones en los mercados de futuros y bonos dólar linked. Según un informe de PPI, el volumen operado en letras atadas al dólar se duplicó en el inicio de la semana, evidenciando que el cierre de $1.510 podría haber sido aún mayor sin la intervención del Central.
La tensión se traslada ahora al miércoles, fecha de «fixing» para los instrumentos dólar linked que vencen el próximo 31 de agosto. Luego de un canje de deuda que solo logró captar el 34% de los vencimientos, quedan por delante más de u$s2.500 millones, lo que anticipa días de alta demanda de cobertura cambiaria y, muy probablemente, nuevas pulseadas en el mercado secundario por parte del Gobierno.




